Sufrir una estafa bancaria genera una enorme sensación de desamparo. Sin embargo, la frustración aumenta exponencialmente cuando, tras denunciar que te han vaciado la cuenta, el banco se desentiende y te culpa a ti. Si estás buscando un abogado especialista en phishing bancario, debes saber que la ley te ampara frente a estos atropellos y en nuestro despacho sabemos exactamente cómo revertir la situación para reclamar al banco con éxito.
El engaño: Un SMS indetectable o una llamada haciéndose pasar por tu banco
Los ciberdelincuentes utilizan técnicas cada vez más sofisticadas. En los supuestos de fraude que analizamos habitualmente, la víctima recibe un mensaje de texto en su teléfono móvil que alerta de un acceso sospechoso a su cuenta. El SMS no le hace sospechar porque aparece dentro del mismo hilo de mensajes oficiales del banco (una técnica de suplantación conocida como spoofing).
Al pinchar en el enlace para bloquear la supuesta alarma, los estafadores duplican las credenciales de acceso y ejecutan transferencias no autorizadas que pueden vaciar los ahorros de toda una vida.
A veces dichos SMS vienen acompañados de llamadas telefónicas de supuestos trabajadores del banco con la excusa de ayudarles a solventar la situación de alarma que contiene el mensaje.
La respuesta del banco: «La culpa es del cliente»
Tras interponer la correspondiente denuncia policial, el procedimiento habitual de las entidades financieras es rechazar de forma sistemática la devolución del dinero. El banco suele alegar que el usuario cometió una «negligencia grave» al introducir sus claves privadas, pretendiendo que la víctima asuma el coste de un fallo que pertenece a los sistemas de seguridad de la propia entidad.
Esta respuesta suele ser la misma por parte de todas las entidades financieras: BBVA, Banco Santander, ABANCA, Caixa Bank, ING o Banco Sabadell.
Nuestra estrategia: La responsabilidad es de tu banco
Frente a este abuso, la reclamación judicial se fundamenta en un principio claro: la seguridad de las transacciones digitales es un riesgo del negocio bancario, no del cliente.
Para tumbar el argumento del banco y obligarle a pagar, en nuestro despacho articulamos la defensa demostrando dos puntos clave:
- El engaño era imperceptible: Probamos que un usuario medio no podía detectar la estafa, descartando así cualquier tipo de «negligencia grave».
- Fallo en la autenticación reforzada: Exigimos al banco que demuestre que implementó correctamente el sistema de doble factor de verificación para autorizar la operación. Si sus sistemas fallaron, el banco debe responder.
El resultado: Restitución íntegra de tu dinero
Los tribunales están dictando sentencias rotundas en esta línea. Al confirmarse que el banco tiene una responsabilidad objetiva en la custodia del dinero, se le condena a la devolución del dinero robado. El resultado es la recuperación de la totalidad del capital sustraído, más los intereses legales. El dinero vuelve a su dueño y el cliente recobra la tranquilidad.